El palacio viejo de los condes de Gómara era conocido con el nombre del "balcón redondo", por uno que daba la vuelta a la esquina del palacio, coronado de almenas simuladas en toda la extensión; a su izquierda había un espacioso terrado, con una balaustrada de piedra sostenida sobre una cornisa saliente apoyada en grandes canes de piedra, y en el piso bajo una puerta y una ventana que hacían dudar acerca de la época de su construcción.
La fachada contigua, de unos quince metros de anchura perteneciente al mismo dueño, era de piedra sillar, sin más adornos que el escudo de los Torres, antiguos nobles de la población, para construir unas habitaciones, lo cual le hacia perder parte de su belleza.
Este edificio existía hacía ya muchos años cuando se construyó el palacio nuevo inmediato que los Condes levantaron a mediados del siglo XVI, y en este caso, se da un modelo diferente de los edificios particulares de la Edad Media.... |