La estructura de estos monumentos suele ser simple: la imagen del arcángel, portando sus atributos -el pez y la calabaza- coronando una columna o un pilar elevado sobre pedestal, aunque en algunas ocasiones, como el construido por Michel de Verdiguier en la Puerta del Puente la arquitectura es mucho más elaborada. Solían cerrarse con rejas y adornados con faroles, que en muchas ocasiones eran el único punto de luz del lugar donde se alzaban.
El origen de esta tipología lo encontramos en el propio arte barroco: este movimiento, llamado de la Contrarreforma en su vertiente religiosa, incentivó la devoción a las distintas advocaciones católicas a través de las imágenes, en contraste con el rechazo a las mismas de la reforma luterana. Es ahí donde cobra sentido el triunfo, como una exaltación de la devoción cordobesa al arcángel.... |