En las sierras orientales de La Rioja se abren los cursos de los ríos Leza, Jubera, Cidacos y Alhama. Sus valles, tapizados de bosque mediterráneo, han dejado cañones, roquedos y desfiladeros en los que nidifican multitud de comunidades de rapaces. Los importantes valores naturales, paisajísticos y culturales de estos altos valles riojanos han hecho que la UNESCO los declare Reserva Mundial de la Biosfera. Se trata de unos parajes en los que bosques, peñas y barrancos se entremezclan con localidades históricas, huellas de dinosaurios e interesantes yacimientos arqueológicos. Esta zona también destaca por la calidad de sus aguas como se puede observar en sus manantiales y balnearios. La orografía de esta Reserva de la Biosfera está marcada por la transición de las altas cumbres a cotas más bajas, y por los trabajos de erosión de sus ríos en la roca caliza del entorno. La Garganta del Leza, con un salto de más de 500 metros de altura, los roquedos de la Peña del Jubera o el Carrascal de Villarroya, junto con bosques de hayas y rebollos, son algunos de sus principales atractivos. En las áreas ribereñas las especies arbóreas varían y componen un paisaje marcados por fresnedas. Por su parte, las Peñas de Leza y Jubera son Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA). Así, los amantes de los rapaces podrán disfrutar, especialmente, de las colonias de buitre leonado. Las Peñas de Arnedillo (Valle del Cidacos), el Barranco de Fuentestrún (Valle del Alhama) o el Observatorio de buitres de Arnedillo son excelentes lugares para su contemplación.... |