La cara exterior de la torre del homenaje, un muro y parte de algunas torres son los únicos restos que se conservan del castillo de Fuentidueña de Tajo, que se encuentra en estado de ruina progresiva.
El edificio fue construido, en su mayor parte, en tapial. Era de planta grande e irregular, a modo de paralelogramo. Presentaba dos cuerpos, uno principal y un gran albarcar, separados por un foso interior. Los restos conservados son fruto de una ampliación emprendida en el siglo XIV, dos siglos después de su fundación.
Mide, de norte a sur, aproximadamente 110 metros y, de este a oeste, unos 50. Aún siguen en pie las torres que defendían cada una de las esquinas, cuya base, según estimaciones, oscilaba entre los 2,5 y los 3 metros de lado.[2]
La torre del homenaje es el elemento arquitectónico de mayor interés del edificio. Con una altura de cerca de 30 metros, fue levantaba en el eje de simetría del recinto. El grosor de sus muros es de 1,4 metros.
El castillo se encuentra protegido por la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 y por la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.... |