La Colegiata de san Isidro es uno de los edificios más representativos de la arquitectura religiosa madrileña del siglo XVII. Fue levantado en estilo barroco por arquitectos jesuitas, que siguieron el modelo definido en la Iglesia del Gesù, de Roma. Su planta de cruz latina de una sola nave, con capillas laterales, crucero y cúpula, denota esta influencia.
La fachada principal, que da a la calle de Toledo, destaca por su aire monumental. Realizada en piedra de granito, integra un cuerpo central de cuatro columnas corintias, presidido por un grupo escultórico con las efigies de san Isidro y su esposa, santa María de la Cabeza. Los capiteles que coronan las columnas son obra de Francisco Bautista, quien utilizó en los mismos elementos decorativos personales, como la doble hilera de hojas de acanto con molduras de ovas. A ambos lados de este cuerpo central se alzan dos pares de pilastras, igualmente corintias, que configuran la vertical de las torres. Éstas son de planta cuadrada y presentan balaustrada intermedia. Están rematadas por chapiteles octogonales, que terminan en aguja, añadidos durante la reforma del siglo XX.
Sobre el crucero se levanta la cúpula, igualmente diseñada por Bautista. Es el primer ejemplo de cúpula encamonada, un tipo de falsa cúpula trazada sobre un armazón de madera recubierto de yeso, que, dada su ligereza, facilita su apoyo sobre muros de escaso grosor.
La fórmula, ideada por Bautista como medida de abaratamiento de costes, se extendió rápidamente a otras construcciones madrileñas del siglo XVII.
El interior del templo, rico en obras de arte, perdió gran parte de las mismas en el incendio de principios del siglo XX. Se salvaron, no obstante, el sarcófago con las reliquias de san Isidro, que se custodia hoy día en el retablo mayor, y algunas pinturas y esculturas; así, el excelente cuadro representando a la Sagrada Familia, de Sebastián Herrera Barnuevo, considerada la obra maestra de este artista, que se puede admirar en la capilla del Pilar; o varios cuadros del maestro barroco Francisco Ricci, entre ellos un San Francisco de Borja. Es interesante también el púlpito, realizado en una combinación de mármoles polícromos.... |